Perfil de Rodrigo Mancera

 

Rodrigo Mancera: ¨En México siempre nos quedamos a un gol¨

Rodrigo Mancera, estudiante de Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid procedente de la Universidad de Quétaro , relata cómo ser periodista en México sin morir en el intento.

Tan solo año en la capital de España ha bastado para que este joven natural de Querétaro se diera cuenta de las notables diferencias que separan ambas naciones. La primera de ellas es el sueldo mínimo que en su país de origen se sitúa en los 227 euros frente a los 1050 euros que se cobran en el país ibérico.

Una situación precaria y que este patriota, aunque orgulloso, reconoce lamentable y ejemplifica en el último partido del polémico Mundial que estos días se juega en Qatar. ¨Lo que le paso a la selección de fútbol mexicana contra Arabia Saudita, es un reflejo de lo que nos ocurre como nación. Siempre nos quedamos a un gol¨. Una metáfora con la que también explica que el fútbol es una de las grandes (y únicas) pasiones que unen a unos ciudadanos cada día más divididos. Esta diversidad no solo se extrapola a las tendencias ideológicas de cada una de las 130 millones de personas que habitan esta tierra dorada, sino también a los distintos colores que tiñen sus pieles y cabellos como resultado de siglos de mestizaje entre colones, nativos y extranjeros llegados de todas las partes del mundo a este territorio.

Sim emabrgo, las desemejanzas más significantes que encuentra con su anterior vida al otro lado del charco aparecen en rutinas cotidianas. ¨En mi casa tardo más de 3 horas en llegar a la Universidad, ahora apenas me lleva una¨. No obstante, su principal labor durante su estancia en Madrid ha sido la de concienciar sobre las realidades que se viven en los medios de comunicación mexicanos.

Denuncia así la inseguridad que periodistas y reporteros experimentan en su piel cada día. Para ello recoge algunas las ´notas´ que él mismo ha publicado en la Tribuna de Quétaro sobre personas que viven en la noche pero que a primera hora de la mañana son expulsados para que no sean vistos por los turistas; la violencia entre los ´barras´ (hinchas) durante los encuentros denominados irónicamente deportivos o la muerte de una pequeña a manos de sus vecinos tras dos días desaparecida. Aunque, Mancera también se siente orgulloso al hablar de cómo sus compañeros se organizan en manifestaciones en contra de la violencia de género dentro del ámbito universitario.

Mancera entiende así el periodista como una herramienta para cambiar la sociedad y ¨dar un golpe encima de la mesa¨ mediante un peridismo activista, especialmente en un país en el que se sitúa ciudad más violenta del mundo, Tijuana, de la que procede la propia familia de Mancera.

Además, explica que allí los periodistas no suelen estar protegidos por sus medios de comunicación o asociaciones de informadores en un país considerado como el más peligroso para hacer periodismo, aunque también para ser mujer con más de 10 feminicidios al día.

Una situación a la que hay que sumar la pobreza, delincuencia, corrupción política y catástrofes naturales continuas. Es el caso del terremoto ocurrido el 19 de septiembre de 2017, un momento que Mancera vivió en sus propias carnes sirviéndole como impulso para decidirse a estudiar periodismo y poder poner al servicio de la población una de las armas más poderosas que puede tener una sociedad: la información.




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